Cómo traducir la carta de tu restaurante al inglés y al catalán
Una carta en el idioma del cliente vende más y evita preguntas en sala. Pero una mala traducción puede hacer más daño que ninguna. Estos son los puntos clave.
Qué traducir y qué no
- Traduce siempre las descripciones: son las que explican qué lleva el plato.
- Los nombres de platos típicos (patatas bravas, pa amb tomàquet, crema catalana) muchas veces funcionan mejor sin traducir, con una descripción traducida debajo.
- Traduce los alérgenos y las etiquetas de dieta: es la información más importante para un turista con alergias.
- Los nombres de vinos, denominaciones de origen y marcas no se traducen.
Errores típicos
- Traducciones literales que cambian el sentido o resultan cómicas.
- Cartas en cuatro columnas de idiomas, imposibles de leer en el móvil.
- Precios o platos que se actualizan en castellano y no en el resto de idiomas.
Traducción automática con revisión
Los traductores automáticos actuales funcionan muy bien con frases cortas como las de una carta. El mejor método es combinar las dos cosas: traducción automática para todo y revisión manual de los nombres de los platos y de las expresiones locales.
En YummyPulse, la carta se traduce sola al catalán y al inglés cada vez que guardas un plato, y puedes corregir cualquier traducción en la pestaña «Idiomas». Las correcciones que haces a mano no se vuelven a sobrescribir.
Un solo QR para todos los idiomas
Con una carta digital no hace falta tener una carta por idioma ni un QR distinto. El cliente abre la carta y elige su idioma con un toque. Y cuando cambias un precio, cambia en todos los idiomas a la vez.